Liberación de terminales

─Si no vas tú, iré yo ─me desafió mientras contemplábamos a un chico afeminado que bailaba en la pista como un robot.

─Todo tuyo ─respondí con indiferencia.

No terminé de pronunciar la última palabra cuando ella se lanzó hacia él. No me hizo falta saber leer los labios para hacerme una idea del resultado.

─¡Será posible! –exclamó al regresar a mi lado─. ¡Me rechazó el muy tonto!

─No somos aptas para todos los públicos.

─Cuando se lo ofreces en bandeja de plata no lo quieren… ¡No hay quien entienda! ¿No quieren mujeres liberales? ¡Pues que aprovechen!

─Me temo que te metiste con uno de la acera de enfrente…

─¿Y qué? Lo que importa es follar. Es lo único que merece la pena en esta vida.

Esas sentencias suyas la definían a la perfección.

─Hay más cosas en el mundo –dije mirándola de soslayo.

─No me digas que eres una mojigata de esas… ─añadió con cierta agitación.

─No, pero disfruto de ellas tanto como del sexo.

─Eso solo lo dicen los sosos. Deberías coger todas las oportunidades que se te presenten ─intentó acariciar mi mano pero yo la aparté.

─No me van las mujeres ─afirmé fijando mis ojos en los suyos─. Que tú le des a todo y seamos amigas no significa que quiera acostarme contigo.

─Está bien ─dijo con un profundo deje de amargura─. Tú te lo pierdes ─entonces descubrió a un hombre muy viril, vestido con elegancia, que estaba acodado al otro lado de la barra─. Voy a por ese…

¡Dicho y hecho! Estuvieron hablando y bebiendo del mismo cubata mientras bailaban muy pegaditos. Después se marcharon sin que ella me prestase atención. ¿Me molestó? No, prefería estar sola en medio de esas luces de colores brillantes y esa música penetrante.

Siempre me he preguntado por qué algunas mujeres usan su sexualidad como un estandarte, como si el hecho de ser libres las obligara a acostarse con todo bicho viviente que se les ponga por delante. Siempre he entendido el sexo como algo para disfrutar y por tanto se hace cuando se siente ese sublime ardor en la sangre. ¿Acaso es un desvarío pensar así? No lo creo…

¿Qué pasó después? Nada, me fui al acabarse mis ganas de fiesta y caí como un tronco sobre la cama. Hay días de sobra para ligar… y disfrutar.

 ιουδειθ

© Carmen Cuarzo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s