90-60-90

Entró una chica muy joven. Su larga cabellera lisa se mecía con sus movimientos. Su rostro no tenía nada que envidiarle al de una muñeca. Su vestido de pronunciado escote y falda muy corta dibujaba sus curvas de pasarela. Sus altos tacones parecían una extensión de sus piernas. Pasó cerca de nosotros en dirección a la barra, donde se sentó a esperar a que algún camarero la atendiera.

─Seguro que se queda como una estatua cuando folla.

Aquella afirmación me dejó fuera de juego. No sabía si era por el efecto de la piña colada que él estaba tomando o porque los focos multicolores del pub le estaban afectando al cerebro. Sin pensarlo dos veces le pregunté por qué había dicho eso.

─Porque lo tengo más que comprobado ─respondió con mucha seguridad─. La primera vez que estuve con una de esas chicas tan perfectas creí que sería sensacional, pero no fue así.

» La conocí en un bar parecido a éste. Al principio tenía miedo de que me rechazara, pero ella me indicó con un gesto de su mano que deseaba charlar conmigo. En un pispás nos encontrábamos en su apartamento, besándonos con cierta frialdad de su parte. Le quité la poca ropa que cubría su cuerpo y la que llevaba yo. Se acostó sobre la cama y abrió las piernas en un ángulo casi recto. “Que sea rápido”, dijo con autoridad. Yo me quedé estupefacto. ¿Era una cámara oculta? ¿Acaso me había liado con una prostituta? ¡No, no estaba dispuesto a eso! Así que me vestí y me fui sin mediar palabra.

» Desde entonces me he topado con varias de ese estilo, con muy pocas diferencias entre ellas. Me quedo con ellas si tengo muchas ansias… Ojalá encontrara alguna muñequita que se moviera dentro y fuera de la cama, pero lo dudo.

─Bueno ─comenté─, no se puede tener todo en esta vida… Además, la perfección es solo para la publicidad.

─Cierto ─confirmó él─, La imperfección suele ser más interesante… Y estoy viendo un buen ejemplo. Disculpa.

Se acercó a una mujer más o menos de nuestra edad. Sus ondas deshechas acariciaban sus hombros. Su vestido vaporoso favorecía sus blandas formas. Sus sandalias planas no desmerecían la vivacidad de sus pasos al bailar. Se sorprendió por su presencia, pero le agradó. Por los gestos se adivinaba que todo iba como la seda…

No pude seguir observándoles. Un hombre muy apuesto se sentó frente a mí e hizo gala de su encanto. Me dejé seducir con mucho gusto y nos fuimos del bar, no sin antes despedirme de mi amigo y su nueva princesa.

ιουδειθ

© Carmen Cuarzo

4 pensamientos en “90-60-90

    • Hola Marco, tuvimos el blog en hibernación por cuestiones personales durante un par de meses, no nos quedó más remedio, sin embargo mañana ya lo pondremos nuevamente en marcha con nuevas publicaciones. Muchas gracias por leernos y preocuparte por nosotras. Un abrazo!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s